No voy a llorar


No porque no sepa, no porque no pueda, no porque no merezco desgarrar el corazón, he dado mucho, lo haría de nuevo, pero tampoco me gustan las lágrimas de miseria.

Cuando lloras, el alma se enjuaga, a veces con dolor, a veces con alegrías, es ahí cuando vale la pena que el agua salada recorra tus mejillas, de otra forma no.

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